por ANGEL ANTONIO CORNEJO CAÑANGUEZ
Abogado y Juez suplente
Toda sociedad está inmersa en cambios. Pocos o muchos, trascendentes o intrascendentes, en los que el hombre puede formar parte de un grupo de sujetos que posean características similares de ideales e intereses o todo lo contrario. Su pensamiento abstracto le permitirá decidir en los distintos estadios de su vida, su naturaleza y comportamiento es activo o pasivo, inerte o cambiante; todo dependiendo de su estructura de ideas así como de sus intereses que pueden ser personales o sociales.
La iglesia y los valores humanos están íntimamente ligados al ser pensante y no pensante, y es allí donde se encuentra un valor llamado libertad, tan cuestionado, hasta la saciedad, criticado y respetado, ¿Qué es mi libertad, Quién la tiene, Como se gana, como se pierde, ¿Qué limites tiene?, toda libertad debería ser valorada a partir de una óptica del respeto de la dignidad humana.
La historia de El Salvador se encuentra escrita para no tener memoria ni corta ni a largo plazo. Este año los salvadoreños hemos escrito un par de páginas que deberá de ser recordada en muchos años por futuras generaciones, en muchos sentidos y que pueda servir para no volver a cometer los mismos errores.
En el inicio del 2009, vemos una crisis económica a nivel mundial muy próxima, que nos envuelve en sus ropajes, la cual repercutirá en todas las estructuras de la sociedad salvadoreña, sus efectos directos y colaterales afectaran de manera frontal y directa a los más pobres del país y a todos en general. Es por ello que el nombramiento de un nuevo líder religioso de la Iglesia Católica genera grandes expectativas, en su primera intervención, con humildad, respeto, sencillez y autoridad mandó un gran mensaje: el respeto de la dignidad humana, valor perdido en nuestros tiempos.
Dos decisiones tomadas por el pueblo salvadoreño en el ejercicio del sufragio, en un período corto de tiempo, hacen cambian las ideas de pensamiento, tomará posesión un nuevo gobierno de pensamiento distinto, después de veinte años de permanecer en la oposición. Ahora bien, todo ciudadano común aspira ser respetados como persona. El Estado es garante de propiciar las condiciones necesarias de subsistencia del ser humano como son: vivienda, alimentación, salud, educación, trabajo entre otras. Es por ello que el nuevo Gobierno tendrá muchos desafíos, en lo económico, social y más en lo político, por el tipo de políticos que tenemos, que están ahí y que quieren seguir a perpetuidad. Debe de haber un cambio generacional, distinto a lo acostumbrado y acorde a esta nueva realidad.
Tengamos un derrotero seguro, eficaz, transparente para llegar y atracar en un puerto seguro. En este nuevo Gobierno el rol de la nueva oposición debe de ser constructora de los cimientos necesarios para fortalecer la institucionalidad del país.
El Estado siempre tiene su compromiso de generar y elaborar las herramientas pertinentes para potenciar un verdadero desarrollo económico de todos y para todos, tomando en cuenta una alternativa viable y a nuestro alcance: la educación. Debe de invertir e innovar en éste rubro, ese sería un punto importante.
Trabajemos cada uno en la actividad a la que nos dediquemos, uniendo esfuerzos saldremos adelante. Cada uno de nosotros debemos de ser constructores de cambios, en nuestra familias, en el trabajo; consolidemos la Paz, que tanto sufre deterioros a cada instante. El obrero en su labor, el médico cumpliendo el juramento de Hipócrates, los políticos cumpliendo con lo aseverado en su campaña, sin excusas, poniendo primero a la gente como el principio y fin de la actividad del Estado, pero sobre todo que sus ideales e intereses sean en beneficio de la colectividad y por último piensen en ellos, como personas.
El mañana con la justicia social y el respeto de la dignidad humana será para todos y también para las futuras generaciones.
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